Relatos

"Relatos"

Entre mis aficiones se encuentra la escritura de relatos. Aquí puedes leer algunos de ellos...

"Ahí"

Siempre ha estado ahí, quieta, imponente. Todos permanecen atentos a ella, en ocasiones hasta parece ser el elemento más importante de este mundo. Sin embargo su función es de lo más insignificante, incluso yo afirmaría con total rotundidad… que no hace nada. Es absurda la importancia que le otorgamos. Yo estaba aquel día allí, junto a ella. Lo reconozco, mi presencia era innecesaria, yo en ese lugar, en ese momento… no era más que un estorbo. Pero insistí, quería estar presente a pesar de todo. Y tras mi incansable insistencia, terminaron por permitir mi presencia. Allí estaba yo… parado, preocupado, nervioso… mirando todo y no entendiendo nada, iban y venían continuamente, con una velocidad pasmosa, portando utensilios que yo no había visto en mi vida y escupiendo una jerga desconocida para mi. Allí estaba yo… junto a ella, tan estático como ella. Y sin embargo y a pesar de ser yo el elemento extraño… nadie me miraba a mí, mi corpulencia y mi tamaño siempre han llamado la atención, pero a su lado parecía invisible, inexistente. Todos en su constante movimiento encontraban un instante para detenerse, mirarla y continuar. A mi me ponía nervioso, pero yo era el menos importante. Yo ya empezaba a olvidarme de ella, mi atención la abandonaba irremediablemente perdiéndose en la vorágine que sucedía ante mí. Entonces y sin pedir permiso un agudo y constante silbido rompió el silencio, todos pararon en ese mismo instante a la vez que dirigían sus ojos hacía un mismo punto, hacía ella… tras mirarla y como si se tratara de una sola unidad, por primera vez todos me miraron a mi, después bajaron la mirada… “Hora de la muerte, 17:35”

"Tinta"

Entre tus temblorosas manos, sostienes una afilada hoja de papel manchada de tinta negra, que forma líneas de confusas e ininteligibles letras, que te obligan a esforzarte para descifrar las palabras ocultas que te mantienen despierta. No hay más luz que la de una titilante llama que consume una vela cada vez más escasa. Tus huesos te alertan de una temperatura que baja por momentos, haciendo casi insoportable el acuciante dolor que te oprime el alma. Una burbuja de silencio parece aislarte del resto del mundo, provocando un estridente vacío en el interior de tu cabeza. Buscas sentido al orden aleatorio que tu mente otorga a las furtivas letras del papel. Tras un elástico tiempo en el que brevemente reina la mentira, por fin se muestran estáticos los inquietos renglones que repetitivos insisten en una sola afirmación “No mires atrás” En este instante has dejado de sentir. Si te preguntas ¿Qué pasó? Mis manos empuñando un mazo reventaron con fuerza tu cabeza. Ahora solo me queda limpiarlos restos de tu sangre.

"Sin prisa"

Desciendo despacio, sin prisa. Ya no importa el tiempo, el pasado ya no existe, el presente ya no importa, el futuro no lo quiero. No estaré aquí para verlo. Que lo disfruten los otros. Yo no lo quiero. Desciendo despacio y en silencio. He hablado demasiado durante todo este tiempo. No lo entiendo ¿No entiende nadie mis sentimientos? No los quiero. Quedároslos. Para vosotros. Quemarlos o mandarlos al infierno. He cerrado los ojos. No quiero veros. No quiero ver vuestras caras o vuestros gestos. Me dais asco. No os quiero. He dejado de sufrir por vuestro veneno. Ya no me afecta. Ya no me importa. Que se pudra en vuestro cuerpo. Yo ya estoy muerto. Para vosotros ya estoy muerto. No os veo, no os oigo, no os siento. Me matasteis lentamente y en silencio ¿No os importa? No lo creo. Sois culpables de mi vida, de mi muerte y de mis miedos. Yo me voy tranquilo y sin temor en los bolsillos. Ese temor os lo dejo. No me lo quiero llevar. Pesa demasiado. Os lo cedo.

"Vida"

Salgo de una vida de mierda
para caer en una mierda de vida.
Mi primer pensamiento de la mañana
viste en caja de pino al destino.
Nueve de cada diez especialistas
recomiendan hacer deporte,
y el décimo, el que tenía razón
a muerto hoy de un ataque al corazón.
No esperes que tenga esperanza
hoy no ha venido aun a verme
dice que tiene trabajo atrasado
desde hace más de dos años.
Bebo mi vida a grandes tragos
por eso siempre ando atragantado.
¿Atragantarse con la vida?
No es para nada complicado,
basta con sentarse y esperar
más de lo que te esta dando.
Hoy he desayunado sentado
zumo y café descafeinado,
nada que ver con el auténtico colombiano
al que estoy acostumbrado.
El dinero es algo
que no suele venir de regalo
bajo las tapas del descafeinado.
He vuelto a la cama y aun sigo acostado.
Voy a dejar hibernar mi vida.
Esperando, esperando.

"De vuelta"

No tuvo tiempo de reaccionar, no supo que decir, nunca pensó que le pasaría algo así, a el. Esas cosas siempre les suceden a los otros, a esa gente que sale en los periódicos, en las noticias y en las revistas. Suelen ser los protagonistas de las historias que cuentan las cotillas del barrio entre chisme y chisme de portera. En ese momento el creyó morir, sintió el desgarro, el dolor, la fuga de la esencia, de la ilusión, de la vida. Cerró los ojos, suspiró, giró y volvió sobre sus pasos, recorrió en dirección contraria el camino de la vida, tropezó de nuevo con aquella piedra que le abrió los ojos ante las verdaderas  intenciones de la gente, pero en esta ocasión entendió la respuesta pero no vio el problema. Saltó aquella valla que cruzaba la vereda y entonces no entendió porque los demás lloraban mientras el observaba como la vida regresaba a la persona que el más quiso. Se deslizó suavemente por la pendiente que con tanto esfuerzo ascendió. Y terminó descansando placido en una agradable y cálida madriguera que le acunó en un interminable sueño que le fue desvaneciendo con el tiempo.

"Abandono"

Planeo tendido sobre una nube negra azotada por un viento que la arrastra sin rumbo definido, sobrevolando las vidas, las almas y las muertes de desconocidos de nadie y amigos de otros. Vuelo solo al igual que vivo solo. Vivo solo al igual que muero solo y estoy solo al igual que estuve solo. Nunca nadie apreció mi presencia, nunca nadie siquiera advirtió mi presencia. He gritado al mundo mil veces mi nombre y nunca he recibido más que el silencio. He recorrido mil caminos que conducen a mil hogares en los que habitan mil personas que no me reconocen. Siento morir tras el paso de cada segundo que marca mi reloj, tic, tac, tic, tac, tic, tac…

"Miserias"

Sueños muertos reflejados en un espejo sin fondo. Palabras ahogadas en silabas impronunciables carentes de sonido. Ojos vacíos repletos del eco de visiones que nunca debieron presenciar. Estado embriagado de ausencia de alma. Rencor sumido en pozos de fondo eterno. Oscuridad visible a los ojos de un viajero desconocido para sí mismo. Escasez de sensaciones frescas suspendidas en hilos de esperanzas marchitas. Lucha sin tregua salpicada de hastío. Miserias esparcidas en un suelo seco y estéril, que permanecerán allí hasta que el viento las arrastre lejos. 

"Negación"

No es verdad, no puede ser, no me puede pasar a mí ¿Es eso cierto? No es posible, mírame a los ojos y dímelo de nuevo por favor. Ha sido el vino ¿No? Suelta la copa, mírame a los ojos y dímelo de nuevo. No lo creo ¿Qué tonta he sido? ¿Qué estaba pensando? ¿Entonces? La cena, el vino, las flores. Debí imaginarlo.
Sí, por supuesto. Acepto. Te quiero.

"Parroquia"

Parroquia de bodega, de cana blanca, de vieja escuela. Tiempo de nostalgia en torno a una botella, de cuentos y chascarrillos, de refranes. Sujetan chatos que riegan recuerdos con manos aradas por el paso del tiempo, del malo y del bueno.

"Rabia"

Me da rabia quererte y no querer quererte más.
Me da rabia mirarte y no intentar evitar el mirar atrás.
Me da rabia verte y no querer verte ya.
Me da rabia saber que estas y aún así no poderte encontrar.
Me da rabia buscarte y no quererte hallar.
Me da rabia recordarte y no poderte olvidar.
Me da rabia olvidar que aquello que tuve ya no volverá.
Me da rabia que cambies y me obligues contigo a cambiar.
Me da rabia que en las noches ya no me invites a soñar.
Me da rabia despertar y pensar en otro día igual.
Me da rabia que todo lo que tuve ya no está.
Me da rabia no poder volver a ser el niño que solo quiere jugar.
Me da rabia comprobar que mi vida cambia aunque yo me resista a cambiar.

"Melodía"

Rueda por el sofá, arriba, abajo, tumbado, sentado, de pie, agachado, arrugando la funda, aplastando el cojín, burbujas, suspiros, bajando, subiendo, cayendo, resbalando, parpadeo, frota, escondido, estirado, abriendo, cerrando, abriendo y cerrando otra vez, silencio, callado, descansa al fin.

"Melodía con sentido"

Rodando por el sofá está Coan, se sube al respaldo y baja sin más, se sienta correctamente y de repente de pie, se agacha, arruga la funda, aplasta el cojín, burbujea su boca, suspira, baja al suelo, se sube de nuevo y cae del sofá, resbala por el brazo, parpadea y frota sus ojos, se esconde bajo la manta, se estira, abre los ojos pero se le cierran, los abre de nuevo y se le vuelven a cerrar, se calla y al final se duerme y descansa sin más.

"Sobre una ilusión"


Tendido sobre una cama aun deshecha permanezco prácticamente inmóvil, abrazado a un viejo y raído cojín que me acompaña desde que mi mente me permite recordar. La moqueta roja de mi habitación invadida por ropa despojada de vida, fría y arrugada. Sobre una estantería que se suspende en el centro de la blanca e inmaculada pared de mi cuarto, guardo una vieja cinta de video cubierta de polvo. El polvo mantiene la carátula borrosa e ilegible, como más o menos será la imagen que guarda en su interior. Imágenes grabadas cuando la inocencia que provoca la infancia hace ver en cosas carentes de aparente interés, mundos llenos de fantasía. Fantasía que fue desapareciendo según se iban haciendo presentes los años que borrarían los sueños de un niño emprendedor que perdió sus ilusiones tirado sobre una cama.

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